La manta ignífuga o ‘fire blanket’ es un paño tejido en fibra de vidrio, resistente al fuego y a altas temperaturas, guardado habitualmente en una funda o caja de fácil apertura cerca de zonas de riesgo (cocinas industriales, laboratorios, talleres de soldadura, estaciones de trabajo con líquidos inflamables). Su principio de funcionamiento es simple: al cubrir un fuego incipiente con la manta, corta el aporte de oxígeno que alimenta la combustión, apagando el foco sin usar agua ni químicos.
Con una medida de 1.2 x 1.8 metros, este tamaño es suficiente tanto para cubrir sartenes o recipientes pequeños en llamas como para envolver a una persona cuya ropa se ha incendiado, siendo uno de los métodos recomendados para apagar el fuego en el cuerpo de alguien de forma rápida y sin necesidad de otros equipos.
A diferencia de un extintor, la manta ignífuga no genera residuos ni reduce la visibilidad del entorno, y puede reutilizarse tras una inspección si no sufrió daño, aunque en la mayoría de protocolos se recomienda reemplazarla después de usarse en un incendio real.
- Uso: sofocar incendios incipientes
- Medidas: 1.2 x 1.8 metros
- Material: fibra de vidrio














